15/11/10

365 sonrisas espirituales

Dicen que soy una persona espiritual. No sé si el hecho de practicar yoga tiene algo que ver o si ya venía de cuna, probablemente un poco de ambos.

Hace bastante tiempo que descubrí el yoga y podría contar mil maravillas y quedarme corta. Creo que deberíamos detenernos más a conocer nuestro cuerpo, es la mejor manera de aprender sobre uno mismo, sobre cómo sentimos y cómo nos relacionamos.

El caso es que ahora que dejo Madrid, dejo muchas cosas... entre ellas, María y su yoga. Gracias por tu sonrisa, te devuelvo 365 más para que sigas haciendo del yoga un mundo aparte y no una clase sin más.


m i n i   c a k e s   d e   m a í z   y   n a r a n j a

- 3 tazas de harina de maíz: una y media de maizena (refinada) y el resto de harina de maíz (amarilla)
- 2 tazas de azúcar
- 1 cucharadita de sal
- 1 cucharadita de levadura en polvo
- 1 taza de leche de soja
- 1/2 vaina de vainilla
- 4 huevos
- 1 taza de mantequilla
- 3 cucharadas de zumo de naranja
- 2 cucharadas de coco rallado
- 1 cucharada de piel de naranja rallada
- 50 g de frutos rojos deshidratados

Para decorar:

- 100 g de chocolate negro
- Mermelada de naranja
- Coco rallado

1. En un bol, mezclar la harina, la sal y la levadura.
2. En otro recipiente aparte comenzar mezclando el azúcar con la mantequilla.
3. Cuando esté bien mezclado, ir incorporando los huevos uno a uno sin dejar de batir.
4. Añadir la leche de soja, las cucharadas de coco rallado, zumo y piel de naranja y los puntitos sacados de la vaina de vainilla.
5. Ir incorporando poco a poco el bol de la harina y demás ingredientes tamizados a la mezcla anterior hasta obtener una masa sin grumos.
6. Engrasar moldes pequeños y de diferentes formas y verter la masa, después los frutos rojos en trocitos.
7. En horno precalentado a 170ºC, hornear los bizcochitos durante 15-20 minutos.
8. Dejar enfriar y desmoldar.
9. Decorar con el chocolate fundido, la mermelada y el coco rallado.


Namaste...

12/11/10

Lo rústico

Creo que hay pocas cosas que me atrapen tanto como el carácter idílico del campo y, aunque en esta etapa de la vida sea más urbanita, me gusta pensar que siempre hay posibilidad de escaparse.

En cualquier lugar: ciudad o campo; mar o montaña, hay algo que inspira y que no deja que los sentidos se adormezcan en el vacío de la nada. Pero para mí el campo es diferente: es la vuelta a las raíces, al reloj del tiempo detenido, al ritmo vital sosegado y a la autenticidad de las personas...es volver para encontrar.

Os cuento todo esto porque probablemente hoy esté echando de menos imágenes como ésta después de estar por fin en el camino de conseguir un pan rústico o pan de hogaza, tal y como lo llamamos en mi casa, sin gluten y con toda la esponjosidad y el sabor de las rebanadas de mis meriendas, aquéllas rurales.

Últimamente me dedico a investigar el horneado con harinas de diferentes cereales sin gluten así que según vaya obteniendo resultados, os iré contando. Además, próximamente dedicaré un post a todos los cereales y harinas que hay y no conocemos por hacer prevalecer el trigo en nuestra cultura. Hay muchas y muy interesantes posibilidades.


Este pan rústico es una mezcla de sarraceno, lino, salvado de guisante, de arroz y de maíz. De la textura no digo nada porque salta a la vista y del sabor... pues que me pasaría todo el día masticándolo en sandwich, en rebanada de mermelada o en la clásica de mis meriendas: la de nocilla.



Estoy feliz con el resultado, me da esperanzas ir descubriendo que ya no voy a tener por qué echar de menos todo lo que no puedo comer.

p a n   r ú s t i c o

- 500 g de harinas de grano integral: trigo sarraceno, lino, salvado de arroz y de guisante y almidón de maíz (yo he utilizado Brot-Mix Dunkel, de Schär)
- 10 g de aceite de oliva
- 20 g de levadura fresca
- 1 cucharadita de sal
- 1 cucharadita de azúcar
- 650 ml de agua

1. En un bol, diluir la levadura fresca en agua tibia (menos de 30ºC).
2. Amasando con la mano o con un procesador, comenzar a mezclar la harina con el agua y la levadura.
3. Incorporar la sal y el azúcar y seguir amasando.
4. Ir añadiendo el aceite de oliva y continuar con el amasado. Cuanto más aire le metamos a la mezcla, mejor fermentará y más esponjoso quedará.
5. Dejar fermentar la masa 45 minutos en la bandeja del horno tapada con un paño o en el molde de la forma que le queramos dar cubierta con un film transparente.
6. Precalentar el horno a 180ºC
7. Cuando la masa haya doblado su volumen, pintar la superficie con aceite si se desea que quede más blanda o con huevo si se desea más crujiente.
8. Hornear a 200ºC de 45-60 minutos dependiendo del tamaño que se le de a los panes: si es más grande más tiempo que si es más pequeño.
9. Dejar enfriar antes de cortar.

Espero que, si os animáis, lo podáis disfrutar tanto como yo :)

9/11/10

Regalando 365 sonrisas: Esponjosos de calabaza / Pumpkin sponges

Comienzan las despedidas, las ganas de agradecer y los horneados express para regalar 365 sonrisas. Los cambios siempre tienen su parte buena y su parte mala. La buena: la ilusión ante lo que está por llegar. La mala: las despedidas, la manera más nostálgica de entristecer.

En los últimos meses me refugio más que nunca en la cocina para sentirme útil y endulzar la vida de los demás y la mía propia.  Mis viajes, mis recetas y lo que siento, llenan muchas páginas de mis cuadernos, esos que guardo como pequeños tesoros, y de este blog, mi mejor manera de compartir con vosotros lo que soy.

Siguiendo la sintonía del otoño que tanto me gusta e inspira, en esta ocasión elijo la calabaza por la originalidad de su hoja y el color de su piel.

La calabaza y la zanahoria son muy similares por eso para esta receta se puede utilizar una u otra indistintamente. Son esponjosos gracias al aceite de oliva y lo cremoso del puré de calabaza.

El toquecito de azúcar glas en la superficie los hace mucho más suntuosos así que me he alegrado de encontrar una caja y unos lazos para que no quedasen deslucidos.

e s p o n j o s o s   d e   c a l a b a z a  

- 300 g de calabaza pelada
- 250 g de azúcar de caña
- 250 g de maizena
- 1 cucharadita de levadura en polvo
- 1 cucharadita de canela en polvo
- 4 huevos
- 1 vaso de aceite
- azúcar glas para espolvorear

1. Precalentar el horno a 180ºC
2. Trocear la calabaza y cocerla un poco hasta que pueda aplastarse con un tenedor para hacerla puré.
3. Separar las yemas de las claras y reservar.
4. Batir yemas y azúcar y una vez que están bien mezcladas ir añadiendo el puré de calabaza. Mezclar bien y por último ir añadiendo poco a poco el vaso de aceite sin dejar de batir.
5. Añadir la levadura y la canela a la harina y todo junto a la masa líquida que acabamos de obtener.
6. Montar las claras a punto de nieve e ir incorporando a la masa final poco a poco y con movimientos envolventes.
7. Engrasar pequeños moldes y hornear durante 15 minutos a 180ºC.
8. Dejar enfriar y espolvorear al gusto con azúcar glas.