6/12/10

Gâteau brioché pomme-cannelle

No es la primera vez ni será la última que hablo de las manzanas. No es porque sean la fruta por excelencia de Asturias (que también). Y tampoco es porque me encante ir a recogerlas a la pumarada de mi abuelo (que vuelvo a reconocer: también). Es simplemente porque a los postres horneados las manzanas les sientan muy bien.



Siempre que utilizo manzanas barajo muchas opciones y posibilidades pero una vez más me declaro seguidora del gusto de Donna Hay en todas sus creaciones y esta semana la tentación ha sido su "Gâteau briochée pomme-cannelle", del cuál ya no queda ni una miga.

g â t e a u   b r i o c h é   p o m m e - c a n n e l l e 

- 185 g de mantequilla
- 1/2 cucharadita de canela en polvo
- 150 g de azúcar
- 3 huevos
- 225 g de harina de repostería (yo la he puesto sin gluten de la marca Schär)
- 1/2 cucharadita de levadura en polvo
- 80 ml de leche

Relleno:

- 4 manzanas medianas
- 1 cucharadita de azúcar
- 1/2 cucharadita de canela en polvo
- 6 cl de mermelada de albaricoque

1. Precalentar el horno a 160 ºC.
2. Trabajar la mantequilla, la canela y el azúcar hasta que quede una crema a la que añadiremos los huevos uno a uno. Por último se agrega la leche.
3. Cuando esté todo bien mezclado, se incorpora la harina y se mezcla.
4. Engrasar un mode de 22 cm de diámetro y verter la masa.
5. Pelar las manzanas, cortar en mitades y sacar el corazón con las pepitas. Seccionar las mitades en finas láminas para que se hagan facilmente cuando se hornee.
6. Ir colocando las mitades de las manzanas en el círculo que  forma el molde, dejando una de ellas para colocar en el medio. Insertarlas bien cerca del fondo.
7. Mezclar la cucharadita de azúcar y la media cucharadita de canela y espolvorear por encima de las manzanas.
8. Hornear durante 50 minutos a 160ºC y antes de abrir, calentar un poco la mermelada de albaricoque para poder extenderla bien con un pincel.
9. Abrir el horno y pintar la superficie con la mermelada de albaricoque y volver a cerrar dejándolo 10 minutos más.
10. Servirlo templado o incluso frío porque su textura jugosa y suave dura varios días.

Mientras este mes me centro en los proyectos que me esperan en el nuevo año también disfruto de mi tierra: Asturias, y de sus productos porque sé que los echaré de menos.

2/12/10

Semana de muffins de chocolate

Es verdad cuando se dice que a los amigos hay que cuidarlos. Por eso, esta semana no he parado de hornear muffins y diseñar recipientes para regalar. Se nota que las fiestas están por llegar y voy condensando todo mi tiempo libre en poner ideas a funcionar. A mí me hace feliz crear y a los demás recibir, así que ése es mi equilibrio emocional.













La nieve acecha y el tiempo es el idóneo para resguardarse en casa tras la ventana, leer o aprovechar para escribir teniendo siempre cerca una taza caliente y algo dulce, como no, para deleitarse. Son épocas más melancólicas y por lo tanto, para mí, más inspiradoras.



Encontrar una receta que se ajustase a la textura que quería conseguir no fue fácil, la práctica de hornear me está haciendo cada vez más exigente en resultados y ya no me conformo con cualquier cosa. Esta vez he aprovechado una receta muy jugosa de muffins y he hecho todo tipo de tamaños.


m u f f i n s   d e   c h o c o l a t e

- 2 huevos
- 150 g de harina de repostería sin gluten o maizena
- 50 g de almendra molida
- 20-30 g de cacao puro en polvo
- 120 g de azúcar moreno
- 100 g de nata líquida
- 50 g de aceite
- 1 cucharada de levadura en polvo

1. Se mezclan los huevos con el azúcar batiendo hasta que doblen su volumen.
2. A continuación se vierte poco a poco la nata y después el aceite.
3. Incorporar la almendra molida y después la harina junto a la levadura tamizada. Remover hasta que quede una masa homogénea para, seguidamente, añadir el cacao puro.
4. Mezclar bien todo y verter la masa en los moldes
5. En horno precalentado a 180ºC introducir las muffins y hornear de 10-15 minutos las más pequeñas y de 20-25 las más grandes.




28/11/10

Madrid

Me vais a disculpar pero de esta fría noche de domingo no hay imágenes, tan solo este texto que surge tras dos horas de pupilas dilatadas intentando escribir sobre Madrid, mi Madrid.

Cuando se llega a una ciudad que se insinúa rauda y veloz, a veces osada y descarada, otras tímida y sensible; siempre inabarcable pero acogedora y nunca insolente, se tiene la sensación de querer quedarse eternamente. Estamos felices allí donde nos hacen felices y entonces todo se ve de otra manera.

Sin embargo para desgracia de muchos y fortuna de otros, nada es para siempre y, como dicen nuestros abuelos, hay que disfrutar mientras se es joven y coleccionar experiencias, mi máxima desde hace mucho tiempo.

Para mí Madrid es encrucijada de caminos y estación de paso; es amuleto de buena suerte; son personas y corazones; es amor y oráculo del destino. Quizás algún día podré decir que ha sido la raíz de la que nacen todas las cosas importantes que me pasarán en la vida.

Hoy el libro de mi mesilla de noche es "Mediocre" de David Barreiro por su fantástica descripción de los que han sido mis dos barrios: Chamberí y Malasaña así que, en un día como hoy, me despido tomando prestadas sus palabras:

"Hay soles y soles, digo, pero entre ellos hay un sol único y diferente, que dora los edificios y posa sus rayos sobre las aceras, te ofrece su mirada tierna y envejecida, con sus patas de gallo y su ocaso inminente. Es el sol del otoño en Madrid".