25/11/10

Cajas, recuerdos y una tarta invertida de mango

Trajín de cajas entre recuerdos, paredes ya blancas y rincones sin personalidad ni dueño. Días llenos de citas y vacíos de tiempo para asimilar pero cargados de ilusión a la vez.

Esta semana se me hace difícil y escribir me resulta más duro de lo habitual así que intento refugiarme en mis amigos antes de irme. Entre cenas, comidas y despedidas varias también he sacado tiempo para cocinar y, aunque no estoy en el mejor momento de inspiración, confieso que no he podido dejar de encender el horno en estos días. Me alegra poder presentar esta tarta como mi propuesta para la cita culinaria mensual.

Whole Kitchen, en su propuesta para el mes de noviembre, nos invita a preparar un Pastel Invertido. He escogido mango en vez de piña simplemente por predilección y la he adaptado para que sea una receta sin gluten.


t a r t a   i n v e r t i d a   d e   m a n g o   /   m a n g o   r e v e r s e   c a k e

Para el nappage

-110 g de azúcar blanca
- 185 ml de agua
- 1 cucharada de zumo de limón
- 1/2 vaina de vainilla
- 1 mango cortado en rodajas finas.

Para la masa

- 4 huevos
- 220 g de azúcar moreno
- 150 g de harina (he utilizado harina sin gluten Schär Mix Dolci)
- 1 cucharada de levadura
- 150 g de mantequilla
- 75 g de coco
- Ralladura de limón

1. Primero de todo se hace el nappage o lo que será la cobertura con la fruta. Para ello se calienta el azúcar, el agua, el zumo de limón, los granos de la vainilla y también la vaina entera para que se refuerce el sabor.
2. Remover hasta que se disuelva el azúcar y añadir el mango para dejarlo cocer unos 6 minutos a fuego muy lento y que vaya cogiendo la consistencia de un sirope.
3. Retirar el mango y reservar el sirope (habiendo quitado la vaina de vainilla).
4. Disponer las rodajas del mango en el fondo del molde ligeramente engrasado.
5. Precalentar el horno a 160ºC y comenzar a preparar la masa.
7. Batir los huevos y el azúcar hasta que quede una crema densa.
8. Tamizar la harina e incorporarla.
9. Después añadir la mantequilla y por último la ralladura de limón y el coco. Remover bien.
10. Verter en el molde sobre las rodajas de mango y hornear durante 45 minutos a 160ºC.
11. Dejar reposar antes de desmoldar.
12. Con un palillo de brocheta hacer algunos agujeros en el pastel y verter un poco del sirope (que ha debido de quedar no muy espeso).
13. Invertir el pastel y desmoldar.
14. Servir con algo de sirope (que nos haya sobrado) por la superficie para que las rodajas de mango queden mejor bañadas y brillantes.
















Con esta tarta también aprovecho para agradecerle a Myriam el post sobre mi cake de castañas en su blog: My Kitchen Diaries.

15/11/10

365 sonrisas espirituales

Dicen que soy una persona espiritual. No sé si el hecho de practicar yoga tiene algo que ver o si ya venía de cuna, probablemente un poco de ambos.

Hace bastante tiempo que descubrí el yoga y podría contar mil maravillas y quedarme corta. Creo que deberíamos detenernos más a conocer nuestro cuerpo, es la mejor manera de aprender sobre uno mismo, sobre cómo sentimos y cómo nos relacionamos.

El caso es que ahora que dejo Madrid, dejo muchas cosas... entre ellas, María y su yoga. Gracias por tu sonrisa, te devuelvo 365 más para que sigas haciendo del yoga un mundo aparte y no una clase sin más.


m i n i   c a k e s   d e   m a í z   y   n a r a n j a

- 3 tazas de harina de maíz: una y media de maizena (refinada) y el resto de harina de maíz (amarilla)
- 2 tazas de azúcar
- 1 cucharadita de sal
- 1 cucharadita de levadura en polvo
- 1 taza de leche de soja
- 1/2 vaina de vainilla
- 4 huevos
- 1 taza de mantequilla
- 3 cucharadas de zumo de naranja
- 2 cucharadas de coco rallado
- 1 cucharada de piel de naranja rallada
- 50 g de frutos rojos deshidratados

Para decorar:

- 100 g de chocolate negro
- Mermelada de naranja
- Coco rallado

1. En un bol, mezclar la harina, la sal y la levadura.
2. En otro recipiente aparte comenzar mezclando el azúcar con la mantequilla.
3. Cuando esté bien mezclado, ir incorporando los huevos uno a uno sin dejar de batir.
4. Añadir la leche de soja, las cucharadas de coco rallado, zumo y piel de naranja y los puntitos sacados de la vaina de vainilla.
5. Ir incorporando poco a poco el bol de la harina y demás ingredientes tamizados a la mezcla anterior hasta obtener una masa sin grumos.
6. Engrasar moldes pequeños y de diferentes formas y verter la masa, después los frutos rojos en trocitos.
7. En horno precalentado a 170ºC, hornear los bizcochitos durante 15-20 minutos.
8. Dejar enfriar y desmoldar.
9. Decorar con el chocolate fundido, la mermelada y el coco rallado.


Namaste...

12/11/10

Lo rústico

Creo que hay pocas cosas que me atrapen tanto como el carácter idílico del campo y, aunque en esta etapa de la vida sea más urbanita, me gusta pensar que siempre hay posibilidad de escaparse.

En cualquier lugar: ciudad o campo; mar o montaña, hay algo que inspira y que no deja que los sentidos se adormezcan en el vacío de la nada. Pero para mí el campo es diferente: es la vuelta a las raíces, al reloj del tiempo detenido, al ritmo vital sosegado y a la autenticidad de las personas...es volver para encontrar.

Os cuento todo esto porque probablemente hoy esté echando de menos imágenes como ésta después de estar por fin en el camino de conseguir un pan rústico o pan de hogaza, tal y como lo llamamos en mi casa, sin gluten y con toda la esponjosidad y el sabor de las rebanadas de mis meriendas, aquéllas rurales.

Últimamente me dedico a investigar el horneado con harinas de diferentes cereales sin gluten así que según vaya obteniendo resultados, os iré contando. Además, próximamente dedicaré un post a todos los cereales y harinas que hay y no conocemos por hacer prevalecer el trigo en nuestra cultura. Hay muchas y muy interesantes posibilidades.


Este pan rústico es una mezcla de sarraceno, lino, salvado de guisante, de arroz y de maíz. De la textura no digo nada porque salta a la vista y del sabor... pues que me pasaría todo el día masticándolo en sandwich, en rebanada de mermelada o en la clásica de mis meriendas: la de nocilla.



Estoy feliz con el resultado, me da esperanzas ir descubriendo que ya no voy a tener por qué echar de menos todo lo que no puedo comer.

p a n   r ú s t i c o

- 500 g de harinas de grano integral: trigo sarraceno, lino, salvado de arroz y de guisante y almidón de maíz (yo he utilizado Brot-Mix Dunkel, de Schär)
- 10 g de aceite de oliva
- 20 g de levadura fresca
- 1 cucharadita de sal
- 1 cucharadita de azúcar
- 650 ml de agua

1. En un bol, diluir la levadura fresca en agua tibia (menos de 30ºC).
2. Amasando con la mano o con un procesador, comenzar a mezclar la harina con el agua y la levadura.
3. Incorporar la sal y el azúcar y seguir amasando.
4. Ir añadiendo el aceite de oliva y continuar con el amasado. Cuanto más aire le metamos a la mezcla, mejor fermentará y más esponjoso quedará.
5. Dejar fermentar la masa 45 minutos en la bandeja del horno tapada con un paño o en el molde de la forma que le queramos dar cubierta con un film transparente.
6. Precalentar el horno a 180ºC
7. Cuando la masa haya doblado su volumen, pintar la superficie con aceite si se desea que quede más blanda o con huevo si se desea más crujiente.
8. Hornear a 200ºC de 45-60 minutos dependiendo del tamaño que se le de a los panes: si es más grande más tiempo que si es más pequeño.
9. Dejar enfriar antes de cortar.

Espero que, si os animáis, lo podáis disfrutar tanto como yo :)