6/10/13

Leche, cacao, avellanas y azúcar

Léa anda, octubre es el mes de las avellanas y la luz se ha vuelto otoñal. Por orden de importancia, son los hitos de las últimas semanas: uno sorpresa y el resto, lo que espero cada año de esta estación.


Cuando uno es pequeño no se da cuenta de muchas de las cosas que suceden a su alrededor. Ocurren y es algo normal que se repite cada año. Cuando uno crece se da cuenta que aquello, que parecía tan normal, era un privilegio. Me refiero al placer de poder recoger los frutos de temporada: de recogerlos, de idear una receta y de comérselo. Vivir en el campo enseña más de lo que uno puede imaginar, son costumbres muy sanas.

Octubre es el mes de las avellanas. Puedo comer un buen puñado al natural pero siempre las asocio a algo con chocolate. Su sabor me hace sentir bien.


Un puñado de avellanas y otro puñado de cacao mojado en leche fría. Unas cookies. Así fue.


Comienza una estación que inspira en todos los sentidos. Este año Léa ya es más consciente, descubre y aprende de lo que ve, escucha y toca. Es un buen momento para mostrarle la calidez de los colores del otoño en vivo, a través de la ventana, y con la imaginación, a través del papel.


c o o k i e s   d e   c a c a o   y   a v e l l a n a

- 150g de harina de arroz
- 70g de fécula de patata
- 50g de almidón de maíz
- 50g de cacao en polvo
- 80g de avellanas en polvo
- 220g de mantequilla
- 110g de azúcar

1. Mezclar la harina, la fécula, el almidón, el cacao y las avellanas en polvo en un bol.
2. En un batidor eléctrico, batir la mantequilla y el azúcar hasta que quede cremoso.
3. Ir añadiendo poco a poco la mezcla del punto número 1 a la mantequilla y al azúcar hasta obtener una masa algo pegajosa.
4. Pasar a una superficie enharinada y envolver la masa en un papel de horno formando un tronco. Meter en la nevera durante una hora.
5. Precalentar el horno a 180º.
6. Sacar de la nevera y cortar discos de 1cm de espesor y cocer en el horno sobre 12-15 minutos. No esperar demasiado porque luego endurecen fuera.

24/9/13

hola otoño

El verano se fue tan temprano como llegó el otoño. Con él se fueron los destellos del sol en el agua y en la piel y los embarcaderos repletos de sandalias grandes, medianas, pequeñas y sin pies.


La naturaleza cambia y nosotros nos adaptamos al cambio de estación. Es cuestión de actitud.

Las estaciones también son cambios en costumbres, en comidas, en actividades. Llegan unas frutos y se van otros; nacen unas flores y se mueren otras... El otoño me gusta especialmente por la recolección de manzanas, de castañas y moras. Particularmente, las moras me indican, sin duda, el fin del verano y el principio del otoño.


Ir a recoger moras es algo que hacía de pequeña. Solíamos ensuciarnos mucho las manos y la ropa, incluso comer unas cuantas antes de llegar a casa. Al llegar, hacíamos "paparrucha". Mi abuela o mi madre aplastaban las moras en un bol y les añadían azúcar. Nos la comíamos a cucharadas. Venía a ser una especie de mermelada preparada en un pis-pas y comida en un abrir y cerrar de ojos. Me alegra saber que puedo volver a hacer las mismas cosas que hace algún tiempo, eso me asegura que los recuerdos siguen ahí, apilados en la memoria como los libros sin estantería.



Esta vez, de ese cuenco a rebosar de moras que recogimos en el bosque salió este bizcocho, que es todo un clásico en mi cocina y que repito con cualquier fruto del bosque. La receta podéis encontrarla en este post y cambiar los arándanos por las moras. Es exquisito.

Una vez recogidas las moras, el otoño ya está aquí.



16/9/13

mandarin scented muffins para Singulares


Hoy podéis sentaros a desayunar con el blog de Singulares si queréis probar mis muffins con aroma a mandarina. Son dulces y tiernas. Aquí os dejo el link. Bon apétit!