23/6/11

{preludio}



Aún no me voy de vacaciones pero este fin de semana es un preludio, un breve paréntesis para hundir los pies en la arena, sortear las olas del Mediterráneo y secar al sol con un jugo natural de frutas a mi vera. Es la mejor forma de reavivar el espíritu de un viaje que se anuncia para agosto.

Cada junio, julio o agosto intento sentarme al borde del mar al menos una vez o muchas, si las vacaciones me lo permiten, porque la brisa y el agua alimentan la sed de descanso y también de plenitud. 

Si el mar no existiera, al verano le dolería sobrevivir y a nosotros, imaginarlo. 



20/6/11

Las rutinas diferentes, un clafoutis de cereza y un cuaderno de viaje

Un fin de semana más... pero otro único. Hacer lo mismo todos los días es lo que se conoce como rutina pero la rutina también es divertida si las cosas se repiten añadiéndoles un buen puñado de azúcar y un toque de color. Al final resulta que son diferentes y no pasan desapercibidas para dos personas entre cuatro paredes, una mesa y dos sillas.

Después de mi espíritu estival de hace una semana, me resisto a llorar con la lluvia y espero con ilusión el mes de vacaciones planificando el itinerario de un viaje, que sin duda es prometedor y que hemos estado preparando mientras comíamos un clafoutis de cereza.


La receta es exactamente la misma que el clafoutis que hice el año pasado a excepción de la fruta: ciruelas en aquella ocasión y cerezas en ésta.

Y respecto al destino... no lo voy a revelar porque espero poder escribir mucho, fotografiar más y contarlo breve pero intenso para dejaros con la miel (o la cereza azucarada) en los labios.

14/6/11

Me sabe a verano

Cuando me levanto las mañanas ya me saben a verano. Hay flores en toda la casa, más flores en telas de vestidos, paños de cocina, pinto flores en la pizarra y, con la imaginación, en nuestra terraza aún por terminar.

Todo adquiere un tono rústico, mi connotación estival. Es tarde y sigue habiendo luz, mucha. Apetece hacer planes, ponerse sandalias y sombrero. Apetece sentarse en una terraza a leer un libro, acampar al lado del mar, recorrer el bosque en bicicleta, hacer picnic sobre el cesped. Es la sensación de frescura en lo que hago, en lo que huelo y también en lo que como, es el amor a las cosas sencillas y cotidianas.


 Rústico, verano, flores, frutas... es tiempo de deliciosas pies y tartes aux fruits para disfrutar en la terraza, esa que ya echamos de menos sin tener y a la que miramos, impacientes, todos los días tras la ventana.

s t r a w b e r r y  a n d   o r a n g e   p i e

- pâte feuilletée u hojaldre
- 250 g de fresas
- 170 g de mermelada de naranja
- 75 g de azúcar moreno
- una yema de huevo
- mascarpone para acompañar (opcional)

1. Precalentar el horno a 180ºC.
2. Extender una buena parte de la masa de hojaldre en un molde previamente engrasado cubriendo toda la superficie y los bordes.
3. Untar la superficie con mermelada de naranja.
4. Colocar las fresas enteras encima de la mermelada y en círculos concéntricos.
5. Añadir 50 g de azúcar moreno sobre las fresas.
6. Hacer las tiras ayudándonos de un cortador o con un cuchillo y disponerlas en franjas horizontales y verticales. Sellar los bordes.
7. Pintar con yema de huevo las franjas de masa y añadir el azúcar restante encima.
8. Hornear hasta que la masa esté cocida y tostada.


{    El coulis que se forma al hornear la tarta gracias a las fresas y su mezcla con la mermelada del fondo tiene  un sabor muy especial que, acompañado de una cucharadita de mascarpone en la boca y el crujiente del hojaldre, hacen que el conjunto sea un bocado absolutamente maravilloso y muy, muy recomendable      }