22/5/10

De deseos y frustraciones

Un par de conversaciones con dos personas diferentes durante esta semana me han hecho reflexionar sobre los deseos frustrados.

Aún recuerdo cuando, tan solo hace unos años y sin conocer buena parte de la literatura de los audaces aventureros y exploradores de otros continentes y épocas, ya adornaba mi imaginación augurándome un futuro en África. Mi visión puede que fuese puramente inocente pero no estaba exenta de motivación y una aspiración voraz a hacer algo que parecía entusiasmarme.

Por aquel entonces, leía mucho sobre desarrollo de comunidades rurales en países subdesarrollados y me sentía totalmente capaz de viajar al continente africano para colaborar en un proyecto de turismo comunitario. No se trataba de un simple capricho y contacté con un tal Erling Kavita, antiguo alumno de mi tutor de tesis, recién licenciado y renombrada eminencia ya en en asuntos turísticos en Namibia.

Lo que desluce toda esta historia es que hasta ahí puedo leer porque todo se detuvo de repente. No sé verdaderamente cuál fue el motivo, miedo no, puedo asegurarlo. Hoy, echando la  vista atrás, me doy cuenta que las cosas hay que hacerlas en el momento justo en que se desean o de lo contrario la frustración se convierte en un mal sueño.

Suelen decir que nunca es tarde, pero las circunstancias cambian aunque el deseo siga latente. Creo que por eso hoy me apasiona contagiarme del blog de Jaime sobre su proyecto en Angola, porque imagino que con sólo leer, puedo suplantar su identidad y embarcarme en esa aventura que enseña tanto sobre la vida a nosotros, los que estamos en el otro lado del mundo.

8 comentarios:

IRIS dijo...

Esos son los momentos cruciales. Los de ahora o nunca. Los que deciden si durante toda tu vida te pasarás pensando en aquello que siempre quisiste (y seguramente pudiste) pero que nunca hiciste o en cambio los que te harán recordar un sueño cumplido. ¡Creo q aun no es demasiado tarde!

Más allá de 365 sonrisas dijo...

Sí son momentos CRUCIALES, luego las circunstancias ya no son las mismas

in-nocent dijo...

Supongo que a veces hay un momento para cada cosa... y una vez han cambiado las circunstancias es dificil alomejor poder hacer lo que querias.
Es lo que tiene tener que tomar decisiones... siempre hay alguna cosa que nos queda por hacer y nos hubiera gustado, pero hay que pensar en todo lo que hemos hecho, vivido y disfrutado con lo que hemos decidido!

Más allá de 365 sonrisas dijo...

Efectivamente hay un momento para cada cosa :)

Ahida dijo...

Sé lo que es estar en ese cruce de vías. Auguro que elegiré el camino correcto; El largo pero directo camino a la meta soñada.

Más allá de 365 sonrisas dijo...

Claro que sí! Estoy segura! Porque sientes que lo tienes que hacer!

Jaime Núñez Ubach dijo...

Sólo digo: mientras hay vida hay esperanza,..., y.. porqué no? si se tiene la intención y la idea, el deseo de hacer algo, ese algo va aparecer en el momento más inesperado. Tenlo por seguro. Bss.Jaime

Más allá de 365 sonrisas dijo...

Todo acaba apareciendo cuando menos te lo esperas. Gracias Jaime y te animo a que sigas con tu blog!