9/3/10

Diarios de Alcoba

Nada más lejos y nada más cerca de la realidad, tan sólo hechos.
Hechos que hoy te hacen estar arriba y mañana abajo.
La motivación es la fuerza que mueve a las personas.
Yo estoy hecha de impulsos y no quiero quedarme vacía.
El vacío es ausencia y la ausencia, el efecto de no estar.
Yo quiero estar porque sino el espacio es duro y la pena, un muro.

5/3/10

El placer de lo desapercibido

Casi todos los días las nubes se olvidan de borrar el azul del cielo de Madrid y el sol no es más que el alentador efecto de un invierno sin fin.

Nos dedicamos a un fin de semana "impresionista" y dejarse impresionar fue bastante fácil para personas como nosotras, que disfrutamos con el solo hecho de observar.

¿Qué puede haber tras las burbujas de una copa de cava más que unas risas contagiosas que brindan por un momento cualquiera?, ¿y qué hay detrás de una tetería inglesa en medio de Madrid más que una agradable conversación entre tazas románticas, tartas tentadoras y estantes repletos de mermeladas?, ¿y tras nuestras miradas atentas a "El Columpio" de Renoir?

Al pie de Debod nos duerme el cielo azul de Madrid, un domingo con resaca de risas y el sonido de una guitarra a la que acompaña la voz de "Guantanamera". Hay momentos en la vida en los que es fácil dejarse conmover para que lo aparentemente desapercibido se convierta en un auténtico placer.

23/2/10

Crónicas de Pushân: Mallorca

Una noche se les antojó acostarse y disfrazar los sueños para despertarse en un lugar cualquiera. Ejerciendo como pintores de sueños, de la paleta eligieron los tonos tierra, algunos verdes y el azul turquesa. Comenzaron trazando líneas suaves, a la vez sugerentes, y acabaron definiendo contornos. El lienzo se les quedaba pequeño pero insistieron en viajar a través de sus dibujos.

Nada más allá de unos cuantos tintes mediterráneos. Flanqueada por el mar en todas sus esquinas, revestida de verde con manojos de margaritas enraizadas en tierra firme y esculpida de piedra en seco: ese fue el retrato de la isla.

Sin embargo, el espectáculo llevado a su máxima expresión adquirió tonalidades blancas y rosas cuando plasmaron las flores de los almendros en las veredas soleadas de Ses Salines; también grises y nostálgicas cuando algún que otro molino de aspas prominentes desviaba la fuerza de la lluvia camino a Es Trenc; y por último, tonalidades vistosas y excitantes próximas a coronar la Sierra de la Tramuntana hacia ambas vertientes.

¿Y dónde detenerse: en los trazos que definían las siluetas ocres de Santanyí, Deià o Fornalutx; en la orilla rocosa de Cala Figuera; en la campiña rural que cruza Es Pla camino al norte; o en las curvas sinuosas de Sa Calobra?

Preciosa Mallorca en cualquiera de los rincones del lienzo pero sobre todo, donde los pintores de sueños dibujaron unas contraventanas verdes a través de las cuáles se coló una brisa matutina y el sonido del agua pululando entre sábanas blancas. Ese fue el lugar del despertar de febrero.