9/5/11

Mayo florido y hermoso y unos petits pots aux speculoos

No me canso de hacer fotos en este mes de tanta luz y color. Cada mes es bello por su particular forma de ser, solo hace falta caer en la cuenta paseando el ojo por el objetivo de la cámara (a veces es la única manera de reparar en lo que tenemos delante, a un lado, a ambos o incluso lo que dejamos atrás).


En la vida belga, salir a comer fuera y llegar al postre es intuir las mil y una variedades de los típicos postres tradicionales adaptados a una receta con las maravillosas speculoos. En mi caso y ante la imposibilidad de degustar tales maravillas, asimilo la idea, visualizo la textura, estudio los ingredientes y lo plasmo en mi cocina. Se acabó el mirar de refilón y sentir envidia.


El polvo de speculoos permite idear muchas preparaciones diferentes, todas exitosas por su sabor especiado y su textura suave cuando se trata de postres blandos y crujiente cuando se trata de utilizarlo como topping tal cuál.

En esta ocasión, me he decidido por unos sencillos petits pots ante la falta de tiempo para cocinar este fin de semana. Son una propuesta alegre y muy sabrosa para este mayo, florido y hermoso.




p e t i t s   p o t s  a u x   s p e c u l o o s

- 16 galletas speculoos
- 4 cucharadas de fécula de maíz
- 3 cucharadas de azúcar de caña
- 700 ml de leche
- opcional: dos hojas de gelatina

1. Hacer polvo de speculoos ayudándonos de un molinillo o de un tenedor para aplastarlas.
2. Mezclar el polvo de speculoos, la fécula de maíz y el azúcar moreno.
3. Hervir la leche e incorporar la mezcla anterior. No dejar de remover. Añadir las hojas de gelatina ablandadas en agua fría previamente.
4. Cuando espese lo suficiente, retirar del fuego y rellenar los potitos. Dejar enfríar y meter en el frigorífico para que se cuaje completamente.

Calendario: Duermeveland

Y gracias Olaya por tu post sobre Más allá de 365 sonrisas :)

2/5/11

Le marché et un gâteau aux myrtilles

Mercado el miércoles, mercado el jueves, el sábado también, el domingo por la mañana... Tenemos opciones de ir a muchos mercados, cada uno diferente, cada uno singular y todos o casi todos especiales. Me hace feliz ver variedad, comprar cosas diferentes y elegir la calidad de los productos que algunos agricultores y ganaderos miman desde el inicio de la cadena de producción.

El domingo por la mañana hemos ido con unos amigos al mercado. Flores, frutas, verduras, carne, pescado, huevos de granja, mantequilla y quesos de leche cruda... todo un lujo para el bolsillo pero también para el paladar.

Entre muchos otros, los frutos del bosque son una de mis predilecciones y con la mirada puesta en unos arándanos grandiosos fue imposible resistirme a hornear un bizcocho. ¿Su sabor? Aquel del bizcocho de nata que toda la vida hubo para desayunar en casa y... ¿en su interior? arándanos frescos, grandes y dulces, muy dulces y sabrosos.



Esponjoso, jugoso durante días, con un ligero sabor a limón y afrutado... lo seguimos saboreando todas las mañanas con el café. Mañana hay quien saboreará hasta la última y más pequeña miga del trozo que queda para pronto suplicarme que lo cocine de nuevo. Y lo repetiré, con mucho gusto.


g â t e a u   a u x   m y r t i l l e s

- 130g de mantequilla ablandada
- 1 1/2 tazas de azúcar moreno
- 2 1/4 tazas de harina sin gluten de arroz integral
- 1 1/2 tazas de arándanos frescos
- 200g de crème fraîche
- 3 huevos
- 1 1/2 cucharadita de levadura en polvo
- ralladura de limón
- azúcar glace para decorar

1. Batir la mantequilla hasta ablandar e ir incorporando los huevos uno a uno sin dejar de batir.
2. Añadir la crème fraîche y seguir mezclando.
3. Incorporar dos tazas de harina tamizada, la levadura y la ralladura de limón y seguir mezclando.
4. Con la 1/4 taza de harina restante rebozar los arándanos (previamente secados después de lavarlos). Añadir a la masa revolviendo con cuidado para que no se rompan y se les salga el jugo.
5. Engrasar un molde con mantequilla y extender la masa en él.
6. Hornear en horno precalentado a 175º durante 45-50 minutos o hasta que introduzcamos una varilla salga limpia.
7. Dejar enfriar unos diez minutos antes de desmoldar.
8. Espolvorear con azúcar glace por la superficie.

27/4/11

Kitchen

A veces me pregunto qué hay de malo emocionarse durante un solo segundo con la cosa más tonta que te puede pasar en un día cualquiera. Francamente nada, más bien todo lo contrario. "Eso" significa tener la sensibilidad a flor de piel y de "eso" me siento orgullosa por ser herencia de las que son las dos mujeres más importantes de mi vida: mi madre y mi abuela.

A veces, mientras cocino, me entretengo recordando y es que, si lo pienso bien, todas las escenas que más he compartido con ellas han tenido lugar en una cocina, algo que me ha hecho volver al libro de Banana Yoshimoto para releer: " Una cocina de sueño. Habrá muchas, muchas. En un corazón. O en la realidad. O en el destino de un viaje. O sola, o con muchos otros, o dos a solas, en todos los lugares de mi vida habrá seguramente muchas cocinas."

En la mía, en la realidad y sola (pero con muchos otros en el corazón), este fin de semana ha habido chocolate. Digamos que lo ha habido por placer y por necesidad, lo que me ha hecho descubrir un postre de esos que, al igual que las cocinas de mi vida, tampoco se olvidan.



m o e l l e u x   d e   c h o c o l a t

- 200 g de chocolate negro
- 5 cl de leche
- 1 yema de huevo
- 4 cucharadas de azúcar de caña
- 1 cucharadita de canela
- 2 cucharadas de fécula de maíz
- 6 claras de huevo
- mantequilla para engrasar el molde

1. Precalentar el horno a 180 ºC
2. Fundir el chocolate y mezclarlo bien con la leche.
3. Batir la yema de huevo junto con el azúcar. Incorporarla al chocolate sin dejar de batir y aromatizar con la canela.
4. Añadir la fécula de maíz. Mezclar bien.
5. Montar las claras a punto de nieve e ir incorporando a la mezcla del chocolate poco a poco.
6. Engrasar un molde o varios pequeños y verter la masa.
7. Hornear durante 20-30 minutos dependiendo del molde/s.
8. Dejar enfriar antes de desmoldar.