13/2/12

A mi ritmo

Una semana más y todo va poniéndose en su lugar. Poco a poco y pasito a pasito se va andando el camino.

Intentamos resguardarnos del frío organizando comidas con amigos y planes caseros. La cocina vuelve a envolverme y me hace feliz. A pesar de muchas otras cosas, vuelvo a encontrar mi sitio y las nuevas paredes ya  se me hacen menos extrañas y más cercanas.

Con motivo de un cumpleaños y sin mucho tiempo para pensar en la receta ni muchos recursos en el momento, me decidí por un sencillo bizcocho de base acompañado de frutas de colores llamativos que resaltasen sobre el blanco de los días y de la nieve y éste fue el resultado.


Las frambuesas siempre están en mi pensamiento y en muchas de mis recetas sea la temporada que sea, sea el acontecimiento que sea, sean los ingredientes que sean.


Con ella celebro también la entrada de Más allá de 365 sonrisas en facebook. Poco a poco intentaré seguiros de forma pública a través de la red social, al igual que vosotros podéis seguirme a mí desde aquí.



c a k e   a l m i b a r a d o   d e   m e l o c o t o n e s   y   f r a m b u e s a s

- 150 g de harina de arroz blanco
- 150 g de azúcar
- 2 huevos
- 40 g de mantequilla a temperatura ambiente
- una cucharadita de levadura en polvo
- ralladura de medio limón
- una lata de melocotones en almíbar
- cinco o seis fambuesas
- vainilla en polvo para decorar.

1. Precalentar el horno a 180ºC.
2, Batir el azúcar y los huevos hasta conseguir una pasta cremosa.
3. Añadir la mantequilla ablandada y seguir batiendo.
4. Incorporar la ralladura de medio limón y acto seguido la harina y la levadura tamizadas y poco a poco con movimientos envolventes para meterle aire a la masa.
5. Engrasar un molde pequeño y verter la masa en él.
6. Hornear durante 20 minutos o hasta que se dore su superficie. Sacar del horno y dejar enfriar.
7. Como el bizcocho habrá subido, cortar la capa redondeada de la superficie para que ésta quede lisa y podamos decorar. Con un tenedor pinchar la superficie para aprovechar unas cucharadas de almíbar y mojar el bizcocho.
8. Cortar las mitades de melocotón en tres trocitos cada una sin que pierdan su forma similar la luna e ir decorando el cake por los extremos en forma de círculo. En el medio quedará un círculo pequeño vacío que rellenaremos con las frambuesas.
9. Finalmente y con el almíbar sobrante, pintar las frutas para que quede un aspecto brillante. Espolvorear la vainilla en polvo por encima.


4/2/12

Los aromas de una casa nueva

Estoy tras el cristal de una gran ventana intentando escribir sobre sensaciones que no puedo explicar. No es que la inspiración se me haya congelado como el alfeizar de la ventana, la nieve de las aceras o el perro con el pelaje encrespado que camina abatido por el parque. El ambiente ya es otro, como otra es la casa y otras son las circunstancias. 


Ha nevado y la temperatura se ha vuelto difícil de soportar. Entretanto, estos días han sido agotadores y el respiro solo ha llegado con los copos de nieve que nos han dejado encerrados entre las cuatro paredes de nuestro nuevo salón donde la cocina, los libros y un poco de ópera se han convertido en una especie de refugio estupendo con vistas a una calle nueva y maravillosa.


Cuando me voy de una casa siempre dejo algo de mí en ella y algo de ella se viene conmigo. Son como retales de historias entrelazadas que van hilando la vida de una o más personas. Las nuevas casas son también nuevos retos y nuevas historias... también alguna nueva vida. 


En este caso, el cambio no es olvido si, como leía esta tarde en un libro: "el olvido es un océano en el que flotan las islas de la memoria y, dentro de ese océano, hay corrientes, remolinos y profundidades. A veces emergen bancos de arena que se incorporan a las islas; otras, simplemente desaparecen". 


La llegada a una nueva casa es difícil al principio. Los espacios son fríos e impersonales. Sin embargo, poner en marcha el horno ayuda a impregnar nuevos olores en cada rincón que hacen a uno sentirse más cómodo. Manzana, avellana y canela fueron sin duda mi apuesta más segura para que junto a una taza, tanto el frío de fuera, como el de dentro, fueran menos fríos.


b i z c o c h o   t i b i o   d e   m a n z a n a   y   f r u t o s   s e c o s

- 115 g de mantequilla ablandada
- 110 g de azúcar moreno
- 2 huevos grandes
- 55 g de avellanas, almendras, nueces y piñones troceados
- 70 g de harina de arroz integral
- 45 g de fécula de maíz
- media manzana rallada
- media manzana para decorar
- una cucharadita de canela
- una cucharadita de levadura en polvo

1. Precalentar el horno a 190ºC.
2. Batir la mantequilla y el azúcar hasta que quede cremoso.
3. Incorporar los huevos uno a uno sin dejar de batir.
4. Añadir las harinas con la levadura y la canela, la manzana y los frutos secos poco a poco y mezclando bien.
5. Engrasar un molde y verter la masa en él.
6. Cortar finamente la manzana y decorar con ella la superficie del bizcocho.
8. Espolvorear un poco de azúcar por encima.
9. Hornear durante 25 minutos.
10. Dejar enfriar y desmoldar.

16/1/12

Los primeros coletazos fuertes del invierno y los últimos del turrón

El invierno comienza a dar sus coletazos más fuertes: el viento ya congela la cara y los pensamientos, aunque otras veces los aviva como si fueran bofetadas que despiertan.


De vuelta de las Navidades y con muchas cosas por hacer en los siguientes meses, es hora de coger impulso y mirar hacia arriba porque hacia abajo los pies se quedan fríos y la actividad se muere.

En la cocina aún hay turrón, la última tableta que siempre sobra después de las fiestas. Abierta, ya no se disfruta igual así que la idea es poder aprovecharla disfrazada en algún postre.


Esta crema de turrón, chocolate y mascarpone de naranja es untuosa y se deja comer fácilmente a cucharadas. Su elaboración es muy sencilla y se sirve directamente del frigorífico así conserva su consistencia en las tres capas.



c r e m a   d e   t u r r ó n ,   c h o c o l a t e   y   m a s c a r p o n e   d e   n a ra n j a

- 500 ml de nata líquida
- 1 tableta de turrón blando sin gluten
- 200 g de chocolate negro
- 500 g de mascarpone
- nueces troceadas para decorar
- frambuesas para decorar

Para el almíbar de naranja
- 1 naranja bien lavada y cortada en láminas
- 135 g de azúcar
- 65 g de agua

1. Se elabora el almíbar lavando bien la naranja y cortándola en láminas sin pelarla. Se pone a calentar el agua y el azúcar con la naranja a fuego bajo y durante al 45-60 minutos o hasta comprobar que la naranja está hecha y el líquido se ha quedado espeso. Dejar enfriar el almíbar y guardar o congelar las láminas de naranja para aprovechar en otras preparaciones.
2. Mezclar el turrón blando troceado y 300 ml de nata líquida con ayuda de una batidora. Si quedase demasiado espeso, añadir más nata. Reservar.
3. Poner a calentar 200g de chocolate negro con 200 ml de nata líquida hasta que el chocolate se derrita y se quede bien ligado a la nata. Reservar.
4. Una vez frío el almíbar, batir junto a los 500g de mascarpone. Reservar.
5. Cuando las tres mezclas estén preparadas por separado, comenzar a montar los vasos. Primero rellenar un cuarto del vaso con la crema de turrón, seguidamente con el chocolate y por último con el mascarpone de naranja.
6. Decorar con algunas nueces troceadas y un par de frambuesas.
7. Meter en la nevera hasta la hora de servir. Adquiere mejor consistencia si reposa doce horas en el frigorífico.