En un mundo en el que la política ya no son ideas sino personas;
en el que apuntar al poder es el blanco perfecto;
en el que nadie para un rato y mira más allá de sí mismo;
en el que todos somos solidarios sin serlo;
en el que los artículos de lujo son el aire y el silencio;
en el que las personas cada vez importan menos;
en el que las empresas más exitosas son las que más envenenan;
en el que a los niños se les roba su infancia;
en el que los países que más custodian la paz son los que más armas venden…
En un mundo así… caminar es un peligro y respirar una hazaña.
Como dice Galeano en, probablemente, su mejor obra de Antropología Política:
“Este modelo de vida que se nos ofrece como gran orgasmo de la vida, estos delirios del consumo que dicen ser la contraseña de la felicidad, nos están enfermando el cuerpo, nos están envenenando el alma y nos están dejando sin casa, aquella casa que el mundo quiso ser cuando todavía no era.
Aunque estamos mal hechos, no estamos terminados, y es la aventura de cambiar y de cambiarnos la que hace que valga la pena este parpadeo en la historia del universo, este fugaz calorcito entre dos hielos, que nosotros somos.”
(“Patas arriba, la escuela del mundo al revés”, Eduardo Galeano)
1/2/10
18/1/10
Todo lo que no nos dijimos
Escombros de desolación, hierros que hieren de agonía y oscuridad que sabe a polvo.
Parezco descorazonada. Hay palabras para describir e imaginar el caos y la tragedia pero no así para sentirlo en la piel y vivirlo en la distancia. No hay ingenio que pueda siquiera aproximarse a sentir tal devastación. Haití es el resultado de la adivinanza.
Pienso en muchos pero en realidad solo pienso en ella, en la pequeña que se agarró a la desesperación por vivir cuando le atrapaba el cuerpo ya sin vida de su madre. Hay muchas maneras horribles de morir pero me pregunto si para muchos, entre los cuáles me incluyo, ésta sería la peor.
Hoy le quiero dedicar la mayor y más merecida admiración a una niña que ha querido rendir sus últimas palabras a su madre y al mundo y a cambio, precisamente junto a ella, la persona más importante de su vida, ha recibido el peor y más amargo de los silencios.
Parezco descorazonada. Hay palabras para describir e imaginar el caos y la tragedia pero no así para sentirlo en la piel y vivirlo en la distancia. No hay ingenio que pueda siquiera aproximarse a sentir tal devastación. Haití es el resultado de la adivinanza.
Pienso en muchos pero en realidad solo pienso en ella, en la pequeña que se agarró a la desesperación por vivir cuando le atrapaba el cuerpo ya sin vida de su madre. Hay muchas maneras horribles de morir pero me pregunto si para muchos, entre los cuáles me incluyo, ésta sería la peor.
Hoy le quiero dedicar la mayor y más merecida admiración a una niña que ha querido rendir sus últimas palabras a su madre y al mundo y a cambio, precisamente junto a ella, la persona más importante de su vida, ha recibido el peor y más amargo de los silencios.
15/1/10
Llueven tulipanes
De nuevo 15 de enero y vuelven a llover tulipanes amarillos. Con ellos no te dije adiós porque nunca te has apagado.
Cuando río, reímos juntas y cuando canto, cantamos juntas. Hablo en presente.
Te quiero, siempre.
Cuando río, reímos juntas y cuando canto, cantamos juntas. Hablo en presente.
Te quiero, siempre.
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