14/6/11

Me sabe a verano

Cuando me levanto las mañanas ya me saben a verano. Hay flores en toda la casa, más flores en telas de vestidos, paños de cocina, pinto flores en la pizarra y, con la imaginación, en nuestra terraza aún por terminar.

Todo adquiere un tono rústico, mi connotación estival. Es tarde y sigue habiendo luz, mucha. Apetece hacer planes, ponerse sandalias y sombrero. Apetece sentarse en una terraza a leer un libro, acampar al lado del mar, recorrer el bosque en bicicleta, hacer picnic sobre el cesped. Es la sensación de frescura en lo que hago, en lo que huelo y también en lo que como, es el amor a las cosas sencillas y cotidianas.


 Rústico, verano, flores, frutas... es tiempo de deliciosas pies y tartes aux fruits para disfrutar en la terraza, esa que ya echamos de menos sin tener y a la que miramos, impacientes, todos los días tras la ventana.

s t r a w b e r r y  a n d   o r a n g e   p i e

- pâte feuilletée u hojaldre
- 250 g de fresas
- 170 g de mermelada de naranja
- 75 g de azúcar moreno
- una yema de huevo
- mascarpone para acompañar (opcional)

1. Precalentar el horno a 180ºC.
2. Extender una buena parte de la masa de hojaldre en un molde previamente engrasado cubriendo toda la superficie y los bordes.
3. Untar la superficie con mermelada de naranja.
4. Colocar las fresas enteras encima de la mermelada y en círculos concéntricos.
5. Añadir 50 g de azúcar moreno sobre las fresas.
6. Hacer las tiras ayudándonos de un cortador o con un cuchillo y disponerlas en franjas horizontales y verticales. Sellar los bordes.
7. Pintar con yema de huevo las franjas de masa y añadir el azúcar restante encima.
8. Hornear hasta que la masa esté cocida y tostada.


{    El coulis que se forma al hornear la tarta gracias a las fresas y su mezcla con la mermelada del fondo tiene  un sabor muy especial que, acompañado de una cucharadita de mascarpone en la boca y el crujiente del hojaldre, hacen que el conjunto sea un bocado absolutamente maravilloso y muy, muy recomendable      }

10/6/11

Descanso y desayuno con un gâteau aux abricots

Lo echaba de menos. Un par de días y Madrid me ha devuelto los cinco meses que me había robado en recuerdos desde que me fui. Un barrio y muchas caras conocidas, el bar en el mismo sitio con casi la misma gente y, por supuesto, los abrazos de mis amigos (cinco segundos en los que parece que se recupera de golpe todo el tiempo perdido). Me he sentado en el avión de vuelta a Bruselas muy contenta y sin dejar de mirar ese cielo despejado que solo tiene Madrid.

Después de viajes, bodas y ceremonias, exámenes y otras ocupaciones, llega un viernes muy esperado por una gran noticia (para nosotros): descansamos y dejamos que la improvisación nos siga descubriendo Bruselas. Habrá tiempo para cocinar, pasear, ir al mercado, quedar con los amigos, seguir decorando la casa y hacer todo ese tipo de cosas normales que a veces cuesta creer que sean tan difíciles de conseguir.

 Y como ya es verano y la fruta se me hace aún más indispensable, ha sido imposible no pararme en uno de los puestos de camino a casa. Unos albaricoques han ido a parar primero a mi cesta de la compra y después al horno para preparar con mimo los largos desayunos que nos esperan este fin de semana.


Cualquier fruta simplemente al horno es un placer para el paladar así que a veces, al margen de la receta, suelo poner la sobrante en un recipiente espolvoreada con azúcar y dejarla cocinarse en el horno mientras lo voy precalentando para la receta.


g â t e a u   a u x   a b r i c o t s

- 8 claras de huevo
- 120 g de avellanas en polvo
- 430 g de harina sin gluten (mitad de mijo y mitad de almidón de maíz)
- 225 g de azúcar
- 150 g de mantequilla fundida
- 5 albaricoques cortados a la mitad y deshuesados
- 50 g de azúcar
- ralladura de limón

1. Precalentar el horno a 180º C.
2. Fundir la mantequilla y dejarla enfriar. Poner los albaricoques en un bol con el azúcar y reservar.
3. Montar las claras con el azúcar e ir incorporando la mantequilla fundida sin dejar de mezclar.
4. Añadir la ralladura de limón y las avellanas molidas.
5. Tamizar la harina e ir incorporando con movimientos envolventes.
6. Engrasar un molde y extender la masa.
7. Colocar las mitades de los albaricoques.
8. Hornear durante 40 minutos a 180ºC.
9. Dejar enfriar 10 minutos y después desmoldar.

¡Feliz fin de semana!

30/5/11

El tarro de las tentaciones

De cristal o de lata, de colores o neutro, bonito, decorado y grande... sí, sobre todo grande. Así es el tarro de las tentaciones que hay a la entrada de la cocina.

Lo relleno una vez a la semana más o menos y si el tiempo libre me lo permite. Es evidente que yo caigo en la tentación y que me gusta caer pero sobre todo me resulta gracioso ver cómo los demás también sucumben y la forma en que lo hacen.

Sin ir más lejos, este fin de semana he invitado a algunos amigos a comer a casa. Hicimos una comida deliciosa, buen vino, postre, café y gourmandises acompañando... y al final de todo y después de haber comido considerablemente, mis dos amigas, con tono de niñas tímidas, me dicen: "Est-ce que je pourrais avoir une madeleine s´il te plaît?" ("Podría coger una magdalena por favor?"). El tarro está precisamente para eso, para abrirlo y caer en la tentación pero se ve tan bonito que parece que les da vergüenza hacerlo sin permiso. Me encantan las reacciones inocentes.


Cuando nos despedíamos les propuse llevarse unas pocas: la una para el viaje de vuelta a París y la otra, para su desayuno del día siguiente. Ambas se volvieron a hacer las tímidas pero miraron el tarro de reojo y acto seguido les dí las bolsitas. Me sentí satisfecha como las mamás.


Estos días no he tenido ni voy a tener mucho tiempo de hacer dulces más elaborados por eso cubro las necesidades con recetas sencillas que me permiten tener el tarro de las tentaciones lleno. No tener nada me produce sensación de vacío y para mí es importante endulzar los días. Además, poder contar con fruta de temporada es la excusa perfecta para entrar en la cocina y convertirla en magia.


m i n i   m a g d a l e n a s   d e   g r o s e l l a s

-  3 claras de huevo
- 110 g de almendra molida
- 75 g de azúcar glace tamizada
- 40 g de almidón de maíz
- 50 g de mantequilla fundida
- 100 g de grosellas
- Ralladura de limón

1. Precalentar el horno a 180º C.
2. Fundir la mantequilla y dejarla enfriar.
3. En un bol, con un batidor eléctrico, montar un poco las claras de los huevos, añadir el azúcar glace y continuar batiendo.
4. Reducir la velocidad e incorporar la mantequilla, las almendras molidas, el almidón de maíz y la ralladura de limón.
5. Repartir la mezcla en unos moldes de magdalenas pequeños y añadir tres o cuatro grosellas a cada uno.
6. Hornear a 180ºC durante 10 minutos o hasta que la superficie se dore.