16/1/12

Los primeros coletazos fuertes del invierno y los últimos del turrón

El invierno comienza a dar sus coletazos más fuertes: el viento ya congela la cara y los pensamientos, aunque otras veces los aviva como si fueran bofetadas que despiertan.


De vuelta de las Navidades y con muchas cosas por hacer en los siguientes meses, es hora de coger impulso y mirar hacia arriba porque hacia abajo los pies se quedan fríos y la actividad se muere.

En la cocina aún hay turrón, la última tableta que siempre sobra después de las fiestas. Abierta, ya no se disfruta igual así que la idea es poder aprovecharla disfrazada en algún postre.


Esta crema de turrón, chocolate y mascarpone de naranja es untuosa y se deja comer fácilmente a cucharadas. Su elaboración es muy sencilla y se sirve directamente del frigorífico así conserva su consistencia en las tres capas.



c r e m a   d e   t u r r ó n ,   c h o c o l a t e   y   m a s c a r p o n e   d e   n a ra n j a

- 500 ml de nata líquida
- 1 tableta de turrón blando sin gluten
- 200 g de chocolate negro
- 500 g de mascarpone
- nueces troceadas para decorar
- frambuesas para decorar

Para el almíbar de naranja
- 1 naranja bien lavada y cortada en láminas
- 135 g de azúcar
- 65 g de agua

1. Se elabora el almíbar lavando bien la naranja y cortándola en láminas sin pelarla. Se pone a calentar el agua y el azúcar con la naranja a fuego bajo y durante al 45-60 minutos o hasta comprobar que la naranja está hecha y el líquido se ha quedado espeso. Dejar enfriar el almíbar y guardar o congelar las láminas de naranja para aprovechar en otras preparaciones.
2. Mezclar el turrón blando troceado y 300 ml de nata líquida con ayuda de una batidora. Si quedase demasiado espeso, añadir más nata. Reservar.
3. Poner a calentar 200g de chocolate negro con 200 ml de nata líquida hasta que el chocolate se derrita y se quede bien ligado a la nata. Reservar.
4. Una vez frío el almíbar, batir junto a los 500g de mascarpone. Reservar.
5. Cuando las tres mezclas estén preparadas por separado, comenzar a montar los vasos. Primero rellenar un cuarto del vaso con la crema de turrón, seguidamente con el chocolate y por último con el mascarpone de naranja.
6. Decorar con algunas nueces troceadas y un par de frambuesas.
7. Meter en la nevera hasta la hora de servir. Adquiere mejor consistencia si reposa doce horas en el frigorífico.


11/1/12

Enero en la Revista Wholekitchen

Han sido unas fiestas especiales, cierro un 2011 repleto de momentos importantes y me sumerjo de lleno en un 2012 de otros que lo serán aún más.

Enero es un mes para empezar despacio y con ilusión, también con propósitos (se cumplan o no se cumplan porque lo importante es tenerlos). Hemos dejado atrás muchos días de comidas y cenas a mansalva, por eso ahora conviene reducir el ritmo y reposar, darnos algún pequeño capricho sin excesos. Esa es la idea del número de la Revista Wholekitchen de este mes que estrena año nuevo y una gran noticia: su edición en papel a partir del mes de febrero. Creo que no me equivoco si afirmo rotundamente que es lo que todos estábamos esperando así que estamos ansiosos de correr a comprarla en febrero para hojear tranquilamente todas las fantásticas recetas que se elaboran con mimo y al máximo detalle en textos y fotos. Son, sin duda, ejemplares para conservar.

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Aquí os dejo el número 14 de la revista con el que espero sigáis disfrutando como cada mes. Mis propuestas se han centrado en las frutas para envolver algún que otro pequeño capricho algún que otro día. Aquí os dejo algunas imágenes que sirvan como aperitivo a vuestra posterior y sana lectura.

c l a f o u t i s   d e   p e r a 


p a n e c i l l o s   d e   m a n z a n a   y   n u e z


 * Feliz año 2012 *

22/12/11

* París *

París no tiene condicionantes: o te gusta o te gusta, es decir, se deja querer.


Lo tiene todo para ser perfecta y no es un tópico, es lo típico. Sí, es perfecta para el amor que cruza los puentes del Sena con viento frío, el viento de diciembre que no es suave ni es brisa, pero congela la instantánea del momento.

Una más de varias visitas, hay veces en los que cada uno debería vivir París como inmerso en una película de la Belle Époque para regodearse con el ambiente de la arquitectura Art Déco, el urbanismo de los boulevards parisinos, sus cafés y cabarets, galerías de arte y la música de los salones frecuentados por una burguesía acaudalada que impregnaba lujo por doquier y cenaba en palcos bajo una cúpula salpicada de lluvia con vistas al Pont Neuf.


"Unos tacones se alzaban desde las escaleras de un hotel años 30. Una joven se resguardaba de la lluvia bajo un paraguas y luciendo un vestido blanquinegro al estilo de Coco Chanel. Se acercó un coche negro. Dentro, un hombre la esperaba".

A veces se puede soñar y otras, toca vivir.

Sin embargo, más allá de lo humano y lo divino, ahí está París con sus barrios de St. Germain des Près y Le Marais, desde siempre y aún más desde ahora, profundamente conocidos y adorados por mí.


"Charme" es un sonido precioso que se repite en cada esquina, de cada calle y de cada barrio. No importa si es una ventana, un café, un escaparate, un edificio, una cesta, unas flores, una mesa y unas sillas vacías. Todo vale, todo tiene "charme".



Y "le vrai charme" es el puro frío de nuevo, el lujo del paseo sin más que tan pronto se convierte en caminar bajo la lluvia como postrarse al sol en la silla fría de unos jardines, contemplar Notre-Dame o callejear por St. Sulpice.



Paris, "Ne me quitte pas".